
Desde su misma aparición, el ser humano no ha tenido más remedio que ser creativo e innovador para adaptarse al entorno y progresar. Estas capacidades son parte del legado evolutivo: primero creatividad, una idea única, nueva, pero para ser innovación deberá ser llevada a la práctica; la semilla debe ser plantada y favorecida por condiciones adecuadas para ser útil frente al problema o aprovechar la oportunidad que estimuló la creación.
La superación de retos y oportunidades impuestos por la naturaleza a la humanidad tiene mucho que ver con estos procesos; pero también con la reacción ante necesidades menos materiales inherentes a la condición humana y a su evolución como especie, necesidades que no se limitan a lo tangible y práctico, sino que alcanzan lo abstracto y metafísico. La misma creación es también así “útil”.

Afortunadamente, hace años, voces de fuera y de dentro comenzaron a ver el campo y sus formas de vida como una fuente de recursos y valores para la sociedad en su conjunto. Frente a los innegables problemas que amenazan la pervivencia de un mundo rural dinámico y creador, existen apuestas por su futuro desde muchos ámbitos, sobre todo desde sus propias gentes.
2009 es el Año Europeo de la Creatividad y la Innovación. Una iniciativa especialmente oportuna en el contexto actual, cuando la respuesta a la crisis exige grandes dosis de creatividad e innovación. Conceptos que no deben ser contemplados desde el reduccionismo tecnológico como único paradigma válido.
En este Año Europeo de la Creatividad y la Innovación es obligado reivindicar el valor único de la tradición rural que crea, que innova, que suma y transforma unida en contacto con la realidad, que conserva lo mejor del pasado y crece mirando hacia el futuro.
Raquel Moreno
Europe Direct Andalucía Rural
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